Desde el pasado miércoles, una matriz de opinión se ha impuesto desde
políticos, medios de comunicación, redes sociales y organizaciones no
gubernamentales, acusando a voceros gubernamentales de "mentirosos"
porque se afirmó que diferentes centros de salud construidos por el
gobierno bolivariano en los barrios y sectores populares (conocidos como
CDI o Centros de Diagnóstico Integral) habían sufrido daños el pasado
lunes al ser atacados por grupos de oposición, pero supuestamente no se
han hallado fotos ni evidencias de estos daños.
Es una matriz de opinión desdeñable, que intenta minimizar o hacer pasar
debajo de la mesa lamentables realidad: en los hechos violentos del
pasado lunes, ocurridos luego de que Henrique Capriles Radonski llamara a
cacelorear y protestar exigiendo un reconteo de votos,
murieron 8 personas en diferentes lugares del país.
Muchas personas alegan que los ataques contra los CDI fueron meros cacerolazos. Queremos decir que
esto es falso, pero
aún si fuera cierto, ¿cacerolear un CDI es algo de poca importancia? Si
cientos de chavistas rodearan la Clínica El Ávila y la cacerolearan
(algo que no pasará jamás), ¿los medios de derecha se lo tomarían como
algo de poca importancia?
Cacerolear un CDI... ¿algo trivial?
Entendamos esto como se debe: Un CDI es un centro de salud dedicado a
salvar vidas, por lo que un cacerolazo contra el mismo no debe ser
tomado como un hecho trivial o insignificante. Es algo grave. Es algo que debe ser rechazado por todo el mundo.
No es lo mismo cacerolear desde un balcón, en una plaza o cacerolear un
banco (como se ha hecho en Argentina, Grecia o Chipre), que cacerolear un centro de salud en el que hay médicos y pacientes en recuperación. Y mucho menos si ese centro de salud se dedica a atender a los más pobres.
Dos personas de las ocho que murieron por los hechos violentos del
lunes, defendían un CDI de agresiones fascistas. Estas personas vivían
en La Limonera, municipio Baruta del estado Miranda (dentro de la
ciudad de Caracas, en el sureste), lugar en el que miembros violentos de
la oposición llevan meses acosando a personas humildes y provenientes
de sectores populares, cuyo único crimen ha sido ser beneficiadas por
el gobierno bolivariano viviendo en un desarrollo urbanístico construido
recientemente, que está rodeado de urbanizaciones de clase media-alta
que los odian y no los quieren allí. Los habitantes de La Limonera
perdieron sus viviendas en lluvias e inundaciones ocurridas años atrás,
pero el gobierno acudió a apoyarlos.
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| La Limonera, Baruta, estado Miranda |
Es entonces donde ocurre lo incomprensible:
antichavistas y gente de
clase media y media-alta van a cacerolear un centro de salud, en este
caso el CDI de Piedra Azul, La Limonera, el pasado lunes. La gente
de La Limonera obviamente acude a defenderlo. Es una de las pocas cosas
que consideran suyas, es donde muchas se han curado o donde les han
salvado la vida. En su interior hay médicos cubanos y probablemente
hay pacientes y personas siendo tratadas o en recuperación, pues los CDI tienen quirófanos.
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Foto enviada por @gustaherrera1 del acoso de opositores al CDI de Piedra Azul y
vecinos revolucionarios que acudieron a defenderlo.
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Esa es la razón por la que gente de La Limonera y otros sectores
populares salieron a defender su CDI: porque, para ellos, significa
muchísimo más de lo que podría significar para alguien del este una
clínica privada. Y su defensa costó dos vidas: las de José Luis Ponce
y Rosiris Reyes Rangel, ambos de 45 años.
Aquí dos fotos del sepelio:
Esta es una entrevista a sus familiares:
Además: durante el sepelio, fueron capaces de dispararle desde los
edificios a la marcha fúnebre durante el traslado del cuerpo sin vida
de José Luis Ponce, de 45 años, fallecido el lunes. Isaac Lozano,
mostrado abajo, resultó herido en la clavícula.
Esta es una entrevista a sus familiares, realizada por Venezolana de Televisión el mismo día martes:
Creemos que las razones para el cacerolazo iban mucho más allá del
reconteo de votos solicitado por Capriles. Si esa fuera la causa, la
gente cacerolearía en sus casas o en alguna sede del CNE. Pero
cacerolear las instalaciones dedicadas a darle servicio a los más
humildes
, sólo demuestra un profundo odio a quien es diferente de ti. La discriminación va más allá del color de piel: tiene que ver con el origen y el estrato social.
Racismo y discriminación por estrato social
La situación en La Limonera se parece un poco a la que vivieron los
afroamericanos en el sur de los Estados Unidos en los años cincuenta y
sesenta del siglo XX, cuando, liderados por Martin Luther King y otros
luchadores sociales, así como organizaciones de defensa de derechos
civiles como la
NAACP,
batallaron para abolir el principio de "separados pero iguales" que
regía en ese momento: los negros no podían usar los mismos asientos en
los autobuses que los blancos, no podían usar los mismos baños, los
mismos sitios de comida, ni las mismas escuelas y universidades. En la
mayoría de los restaurantes, el baño para blancos tenía todas las
comunidades mientras que el baño para negros era poco más que un pozo
séptico. Las escuelas para blancos eran de gran calidad, tenían mayor
presupuesto y mejores instalaciones.
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"Mezclar razas es comunismo", dicen los carteles. Cualquier parecido
con nuestra realidad es pura coincidencia. |
Cambiar esta situación fue difícil: los blancos se oponían a que sus
hijos estudiaran junto a niños negros. En Little Rock, Arkansas, la
junta escolar decidió integrar las escuelas de negros y blancos en 1957,
pero el gobernador se opuso y
llamó a la Guardia Nacional para impedir que los niños negros ingresaran a las escuelas de blancos. Finalmente,
el presidente estadounidense de aquel entonces ordenó a la GN
replegarse y le ordenó al Ejército proteger a los niños y permitirles
entrar a la escuela.
A pesar de la protección del Estado norteamericano, las cosas no fueron
fáciles para los estudiantes del sur estadounidense: "Los estudiantes
pudieron asistir al instituto, aunque para esto debieron pasar por una
muralla de blancos insultándolos y escupiéndoles el primer día de clases
y el resto del año tuvieron que soportar el hostigamiento continuo de
sus compañeros". Ni mencionar la actitud de grupos extremistas como el
Klu Klux Klan.
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| Blancos insultado a estudiantes negros en Little Rock, Estados Unidos, en 1957 |
A una situación similar se enfrentan los camaradas de La Limonera:
rodeados por gente de clase media-alta que los ve como invasores, como
ilegítimos y que los quiere fuera de allí.
Sin embargo, el odio ni siquiera tiene razones para existir: La gente de
clase media-alta van a sus costosas clínicas privadas; los de La
Limonera van a su Barrio Adentro, a su CDI y a hospitales públicos. Los
primeros usan escuelas privadas, los segundos van a liceos y escuelas
bolivarianas. Es una situación "separados pero iguales"
de facto,
con la diferencia de que el Estado venezolano no está afectando a la
gente de clase media-alta. Nadie está obligando a niños de clase alta
de Baruta a sentarse a estudiar junto a niños de una barriada.
¿Y si fuera al revés? ¿Si el pueblo caceroleara clínicas privadas?
Créannos, que nosotros los venezolanos, seamos pobres o ricos,
tendríamos razones de sobra para protestar contra las clínicas privadas:
sus costos son abusivos, nos hacen esperar horas mientras los seguros
médicos aprueban el ingreso de nuestros familiares (aún tratándose de
emergencias en las que peligre la vida), no aceptan a quien no puedan
pagar y realizan cargos abusivos con el fin de consumir los seguros
rápidamente.
Esto lo puntualizo porque,
mientras que un CDI nunca rechazaría a
nadie de clase media-alta, las clínicas en cambio sí rechazan a las
personas de clase baja. Los pobres sí que tendrían razones para atacar las instalaciones de quienes jamás los aceptarían,
pero no lo hacen ni lo harán.
Ningún chavista ha pensado alguna vez hacer un cacerolazo a una clínica
privada, no porque sus dueños no lo merezcan, sino porque en una
clínica privada hay pacientes, hay gente recuperándose y hay médicos
echándole pichón por salvar vidas. Ir a cacerolear un sitio de salud,
sea público o privado,
no tiene otro nombre sino fascismo.
Hay otra diferencia a nivel de infraestructura: si un grupo de chavistas
acudiésemos a cacerolear y atacar clínicas, seríamos grabados por todos
los sistemas de seguridad que ellas poseen (cámaras y dispositivos que
graban las 24 horas del día). De inmediato apareceríamos en Globovisión
y en medios internacionales, causándose un efecto psicológico inmediato
en la población. Los agresores seríamos repudiados por la comunidad
nacional e internacional, y en pocas horas estaríamos en prisión.
En cambio,
los CDI y los módulos de Barrio Adentro, en su mayoría, no tienen esos dispositivos.
No pueden grabar a quienes los atacan. No hay forma de mostrar los
ataques. Por ello, a pesar de lo grave y fascista de esta acción, no hay
nadie preso, e incluso tenemos que soportar gente que dice que nunca
ocurrieron.
Sin embargo, a medida que las víctimas son contactadas por diferentes
medios de comunicación, comienzan a aparecer las pruebas de que los
ataques sí fueron reales, fueron graves y no deberían repetirse nunca
más.
El CDI de Palo Verde (Caracas)
Personas se alarmaron mucho cuando, la noche del martes, vieron fuego
cerca del CDI de Palo Verde. En la oscuridad, sólo podía verse fuego en
el CDI o cerca de él, y muchos empezaron a tuitear que el CDI estaba en
llamas. Era de noche, había mucha tensión, los vecinos estaban
caceroleando este martes de nuevo y el día anterior habían prendido
fuego en las calles, habían incendiado las sedes del Partido PSUV (el
partido de Chávez y Maduro) en Anzoátegui, Barinas y Táchira.
Además, todos recordaban lo ocurrido la noche anterior en el CDI de La
Limonera, en los hechos en los que había fallecido José Luis Ponce.
De allí que algunos vecinos de la zona, alarmados, comenzaron a escribir
que estaban quemando el CDI y pidieron ayuda urgente a través de las
redes sociales de Internet.
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| Foto: SIBCI |
Finalmente llegaron los bomberos y pudo verse que lo que ardía en llamas
era el monte adyacente al CDI, que puede verse en la parte central
izquierda de la foto arriba presentada. También llegaron grupos afectos
al chavismo y se quedaron en la noche protegiendo el CDI. Los bomberos
combatieron el incendio.
El origen del fuego, según contaron Betsy Camacho y Maryira Angulo,
vecinas del sector 5 del barrio José Felix Rivas y activistas
comunitarias en el consejo comunal Alí Primera, fue con bombas
incendiarias desde la parte trasera del CDI. "Las vecinas pudieron ver
como las bombas surcaban en espacio en medio de la oscuridad, ya que esa
noche se registró un apagón que se prolongó hasta el día siguiente",
explicaron a periodistas de la página web del Sibci.
"Por fortuna las bombas reventaron sobre un muro de contención que
protege la estructura del centro de salud, pués de lo contrario se pudo
haber causado una explosión", contaron las vecinas al Sibci. "En la
parte trasera de la edificación se almacenan las bombonas de oxígeno que
son inflamables. Desde el mismo lunes los vecinos de distintos sectores
del barrio José Félix Rivas se movilizaron para enfrentar los ataques.
Todos se encuentran en alerta, especialmente a la hora de los
cacerolazos".
Ese fue el segundo día de ataques. El día anterior, el CDI fue atacado
con tres bombas incendiarias. Camacho y Angulo explican que los
artefactos inflamables fueron lanzadas desde la parte alta del edificio
Residencias Don Giovanni, adyacente al complejo comunitario ubicado al
final de la calle 10, y provocaron un incendio en una carpintería que
forma parte de las actividades productivas del núcleo endógeno. Asimismo
causó la destrucción de una plantación de hortalizas, que también forma
parte de las tareas productivas que se desarrollan en el lugar.
El CDI de La Vaquera (Guarenas)
Los opositores también critican a Nicolás Maduro y otros funcionarios
públicos, afirmando que en el CDI La Vaquera no hubo daño alguno. Pero
eso no significa que no haya sido intentada una agresión contra él... y
es que insistimos: el que un CDI sea rodeado y caceroleado ES UNA AGRESIÓN, pues es un centro de salud que salva vidas y donde hay pacientes en recuperación y médicos trabajando.
Aquí incluimos videos grabados por el Comando Comunicacional "Huarenas",
entrevistando a personas que contaron cómo ocurrió la agresión.
El ataque sólo causó la destrucción de una ventana y una mesa, pero
insistimos: un grupo de 20o 30 o 50 personas caceroleando un CDI ya de
por sí es una agresión.
Estas son fotos capturadas por la gente del SIBCI:
Buscando en Twitter, también hemos encontrado imágenes de agresiones a otros centros de salud del Estado.
@GutierrezUCV tuiteó esta imagen de un Barrio Adentro en el sector La Rosa, Guatire:
A pesar de esto, la actitud de grupos oposicionistas y medios de
comunicación de derecha ha sido trivializar y burlarse de estos hechos.
Por ejemplo, esta imagen de "CDI en llamas" ha sido tuiteada una y otra
vez, mientras el candidato Henrique Capriles Radonsky y medios como
Globovisión, El Nacional y El Universal insisten en alegar que no hay
pruebas de agresiones a CDI.
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| Imagen de "CDI en llamas" que opositores han distribuido en las redes sociales de Internet |
Fallecidos
- José Luis Ponce Ordóñez (45 años, La Limonera, Baruta, estado Miranda)
- Rosiris Reyes (45 años, La Limonera, Baruta, estado Miranda)
- Luis Eduardo García Polanco (24 años, Maracaibo, estado Zulia)
- Henry Rangel La Rosa (San Cristóbal, estado Táchira)
- Keler Enrique Guevara (estado Táchira)
- Ender José Bastardo Ágreda, 21 años (Cumanacoa, estado Sucre)
- Rey David Sánchez (menor de edad, Maracaibo, estado Zulia)
- Jonathan Hernández Acosta (Maracaibo, estado Zulia)